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Detección y medidas de prevención
El radón es el segundo mayor causante de cáncer de pulmón, después del tabaquismo, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La exposición a altas concentraciones de radón durante períodos prolongados aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, especialmente en fumadores y personas expuestas al humo de tabaco.
La detección del radón se realiza mediante dispositivos específicos que miden la concentración del gas en el aire. Existen kits de detección de radón de corto y largo plazo, siendo los de largo plazo más precisos, ya que permiten una medición más representativa de la exposición durante diferentes estaciones del año. La EPA recomienda realizar pruebas de radón en todas las viviendas por debajo del tercer piso, escuelas y edificios de trabajo, especialmente en zonas conocidas por tener altas concentraciones de radón.
Para mitigar la presencia de radón en interiores, se pueden adoptar diversas medidas de prevención y corrección. Entre ellas, se encuentran mejorar la ventilación del edificio, sellar grietas y aberturas en los cimientos y pisos, y usar sistemas de mitigación activos como la ventilación por subpresión en el suelo, que consiste en instalar un ventilador y conductos para extraer el radón del suelo antes de que ingrese al edificio. Es importante consultar a profesionales especializados en mitigación de radón para diseñar e instalar estos sistemas de forma segura y efectiva.


